Jean Eugène Auguste Atget

fotografía típica de Eugène ATGET

Jean Eugène Auguste Atget

Jean Eugène Auguste Atget, más conocido como Eugène Atget, nace el 12 de febrero de 1857, en Libourne, Gironda, región de Burdeos, Francia. Fallece el 4 de agosto de 1927 en París. Está considerado como un Maestro de fotografía francesa, «arcaísmo de un mundo preindustrial». Nace al final del periodo artístico centro Europeo, «la época Biedermeier«, a la cual Francia no accedió en demasía, con sus revoluciones de principios de siglo XIX y la revolución del 1848, («Primavera de los pueblos»), que empujaron a los franceses a no acudir a las tertulias en los clubes y cafés, clausurando sociedades y encarcelando a muchos de sus miembros. Esto causó que las reuniones sociales y los debates se trasladaran al relativo confort de los hogares, con el círculo social restringido a un selecto grupo de amigos fieles.

Jean Eugène, chapado a la antigua, con sus irreales ideales de haber vivido el sueño Biedermeier, automáticamente reacciona con su no aceptación del romanticismo recién llegado que oprimía la nueva gran burguesía industrial, a la clase trabajadora y al pequeño comerciante, a finales del siglo XIX, en Francia. Desde los 7 años huérfano, tiene muchos empleos en su región, mas no le dio lugar a ser apreciado en sus principios artísticos como actor de teatro local.

Finalmente en 1890 se instala en París como pintor, pero nuevamente su forma de entender visualmente las imágenes no atrae al público francés. Inicia trabajos de fotografía, retratos para ganarse la vida y ahí sí comienza a ser apreciado por los grandes artistas de París, gracias a su cámara. Pertenece a la memoria de la fotografía francesa de principios siglo XX. Él concibe sus primeras fotografías como “documentos para artistas”.

No antes de 1914, él empieza a vender los clichés de sus fotos a celebres artistas como Derain o Braque, o a comerciantes, a los cuales fotografiaba los escaparates de sus comercios antes de desaparecer. Fotografiando París y su zona metropolitana, él es considerado como el autor de memorias de un mundo que termina. Después de la guerra de 1914, presionado por sus necesidades económicas, cede muchos de sus archivos a instituciones públicas.

En los años 20, Man Ray se queda fascinado por esas imágenes, las compra y las publica en la revolución surrealista. Berenice Abbott, en ese momento, secretaria del inventor del rayograma, adquiere tirajes de sus fotos y contribuye a la difusión de los trabajos de Jean Eugène Atget en Estados Unidos, en donde la publicación de la «Pequeña historia de la fotografía» de Walter Benjamin, hace que finalmente sea reconocido el trabajo de Atget, calificándole fuera de cualquier convención y nombrándole el iniciador de la mirada moderna sobre el objeto.

Ramon Llinas
info@ramonllinas.com
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