El arte inquietante y dialogante de Ramon Llinas

El arte inquietante y dialogante de Ramon Llinas

Ramon Llinàs i Vila decidió dejar atrás hace varios años el mundo del diseño y las pasarelas para adentrarse de lleno en el Arte en mayúsculas. Como artista catalán de carácter internacional, ha sabido demostrar su libertad expresiva -no está adscrito a ningún movimiento, pero ha recibido influencias de muchos- y su polivalencia técnica. Con los años, ha conseguido convertirse en una figura relevante de la escena artística no sólo de nuestro país, sino también fuera, despuntado en las trampas del arte emergente de la Europa del Este y de Sudáfrica.

La obras de EL ARTE INQUIETANTE Y DIALOGANTE DE RAMON LLINAS forman parte de diferentes colecciones privadas de Europa y Estados Unidos. La asimetría, la sencillez y la ingenuidad natural caracterizan el proceso de creación de sus piezas. El artista reafirma la calidad de lo que es imperfecto y fugaz. En su trabajo, el desconsuelo, la melancolía y la soledad son aspectos positivos que conlleva la vida humana.

«En mi obra intento reflejar cómo la vida puede transcurrir sin violencia de ningún tipo y con una fluidez marcada por el ciclo natural del crecimiento humano. Inspirado por la filosofía wabi-sabi, represento las necesidades básicas de la vida cotidiana, el arte de vivir, como la comida, el sexo, el trabajo…», señala Ramon Llinas.

Con un trazo lineal y primitivista, con sutiles matices, su obra primordialmente pintura, aunque también ha hecho esculturas e instalaciones, tiene un gran poder narrativo. Con una técnica pictórica muy acentuada, que simula el grabado, Ramon Llinas prescinde de la dulzura de los colores suaves para fluir con armonía, simplicidad y a la vez con una cierta dureza hacia una red de personajes que hablan con su propia voz social, una voz social que refleja la contradictoria realidad de nuestros días. No es un arte pesimista, sino todo lo contrario. Se trata de una «angustia positiva», como tituló el artista una de sus instalaciones.

«En estos tiempos de crisis, el arte también puede ser un vehículo para expresar el malestar colectivo. Es también una oportunidad para promover la tolerancia y la intuición, frente la lógica y la racionalidad. La cultura y el arte pueden ser guías para la convivencia global y la búsqueda de lo inmaterial», argumenta el artista.

El arte de Ramon Llinas es dialogante, lleno de energía y sabiduría, donde las palabras resaltan en medio de las líneas rítmicas y la expresividad gráfica de sus figuras intrigantes y arcaicas. Es, a la vez, un arte intimista, personal, que desnuda al artista como individuo para hurgar en lo más profundo. En su trabajo, la búsqueda del sentido de las cosas es el eje escenográfico impreciso que se apoya en la idea de que la naturaleza es incontrolable y la realidad está en una transformación constante. «Las bellas artes son las vitaminas contra el dinero». Así reza una de sus obras. Un arte que también pretende confrontar y provocar sentimientos en el observador.

«El arte contemporáneo se rige por sus propias leyes y los límites no están claros. Es cuestión de juicios. Cada vez se promueve más el arte como objeto. Es importante, pues, que nos cuestionemos el mundo del arte en sí mismo. Se ha convertido en un club exclusivo donde se producen excesos y rivalidades, empujados por los mercados económicos famélicos de nuevas «commodities»», explica el pintor.

Ramon Llinas, como no podría ser de otro modo dada su intensidad y su temperamento, es uno de los artistas que siente la necesidad de cuestionar el momento en que vivimos e ilustrarlo a través de sus diálogos pintados y su poesía visual. Ha apostado prioritariamente por las pinceladas del óleo y el acrílico, así como la estética minimalista con influencias orientales como modalidad para poner en escena y dar a conocer sus vivencias humanas, anímicas, eróticas que testimonian sus días irrepetibles. Una visión muy particular, a veces cercana a la caricatura, que da a conocer su enorme talento artístico y su notable creatividad. «Todo el mundo tiene talento a los 25 años. Lo difícil es tener a los 50!», dijo Edgar Degas.

«El arte es un acto de fe desde el momento que se le asigna valor a una obra y se espera que se rija por la ley de la oferta y la demanda. Conlleva un riesgo, ya que para los artistas significa muchas horas de trabajo ‘estampando’ en las telas sentimientos con la intención de regalarlos. El arte es un estado del alma, como dijo el pintor francés Marc Chagall. Es un canal de comunicación imprescindible y debemos tratarlo bien», puntualiza.

Montse Vendrell
Periodista
BARCELONA. Enero 2013

Ramon Llinas
info@ramonllinas.com
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